La cantante porteña ofrecerá un recital con versiones acústicas de sus canciones más clásicas, a partir de los temas grabados en sus dos últimos discos "Celesteacústica" y "Celesteacusticados!"
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Muy mujer. Celeste Carballo se considera "una mujer a ultranza", aunque sin caer en el exceso de algunas feministas.
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Posadas. La cantante Celeste Carballo, una ilustre del rock argentino que con el tiempo ha sabido acercarse hacia otros géneros, como el tango o el folclore, se presenta esta noche en el Casino Club. La cantante porteña toma la posta de “Los Cafres”, que un memorable recital de reggae colmaron el pasado sábado el popular local posadeño, con un gran éxito de público, aunque sin superar su aforo de 700 personas.
¿Cómo va a ser el show en el casino?
Estamos presentando temas de los dos últimos discos: “Celesteacústica”, del 2001, que tiene versiones acústicas de mis canciones más clásicas como “Una canción diferente”, que grabamos con Juanse de Los Ratones Paranoicos. También tiene la primera zamba que escribí en mi vida, que se llama “Algo Nuevo” y que es una zambita que gusta mucho por eso la grabé en disco. Y de “Celesteacusticados!”, que vendría a ser como la continuidad que grabé en el 2004, también clásicos de mi carrera, más canciones como “Aprendizaje”, de Charly en versión de trío de jazz, una chacarera que escribimos con el Cuti Carabajal que se llama “Cuando seamos del amor”, y un tango que hicimos con el maestro José Colángelo que se llama “Buenos Aires no tiene la culpa”. Un poco de todo de mi repertorio. Zamba, tango, chacarera, blues, rock and roll.
¿Cómo caracterizarías este momento de tu carrera? Porque hay una variedad de estilos musicales que convergen en estos discos...
Sí, yo creo que esto es como una representación de mi realidad total como cantante, como autora. Siempre me gustó toda la música. Digamos que fueron una explosión mis primeros discos haciendo rock and roll, que me encanta pero no es lo único en mi vida, nunca fue lo único. Siempre, desde los ocho años cantaba zambas, tenía mis zambas preferidas, las letras escritas en un cuaderno y las cantaba en los recreos del colegio. Mis hermanos mayores siempre cantaban tango en mi casa; yo crecí escuchándolos y cantando con ellos. Se desprende ahora un momento de libertad a nivel discográfico, donde siempre es un poco más difícil poder abrirse, porque el mercado discográfico pide que sigas una línea. Yo me escapé de eso.
¿Cuál fue la mayor satisfacción que te dejó tu carrera?
Yo creo que la continuidad. Creo que once discos, muchísimas canciones, y que éstas sean representativas de los sentimientos de nuestra gente, que una canción mía esté en los libros del tercer grado del colegio primario como pasó con “Querido Coronel Pringles”, o salir del país, cantar en Estados Unidos y que la gente diga: “¡Cómo! ¿Hay blues en la Argentina?”. Es increíble ser como una especie de embajadora.
¿Qué cosas te quedan pendientes?
De todo. Siempre quedan cosas pendientes. Por ejemplo, vengo componiendo tangos desde el 2000, el primer tango que hice fue en “Celesteacústica”, se llamaba “Un tango desnuda”, pero tengo muchos otros más. Por ahí el sueño es poder hacer un disco completo con mis tangos y aprender a bailar el tango que es re difícil.
¿Qué te inspira a componer canciones?
Situaciones, estados anímicos o momentos del día. En el 91 o el 92 hice “Chocolate inglés”, un disco que gira todo en torno del piano, y los mejores momentos para componer era cuando estaba estudiando. Estar estudiando te tira a lugares de improvisación, de creación. Muchas veces escribo textos y después los musicalizo. Últimamente estoy componiendo mucho en coautoría.
Para muchos de tus seguidores, “Chocolate inglés” fue uno de los discos mejor logrados de tu carrera. ¿Estás de acuerdo?
Yo creo que fue el disco en el que mejor capté lo que la gente quería. No por las canciones, pero sí por el estilo de la grabación, por el lugar donde puse la voz, por los instrumentos que utilicé, los arreglos. Además fue un disco que tuvo como cuatro años de decantación, eso es muy importante.
¿Cuál es tu disco favorito?
Hay un disco que no fue muy famoso pero fue el que más toqué en vivo, “Tercer infinito”. Fue mi segundo disco en forma independiente y de ahí hay canciones muy importantes que seguimos haciendo como “Para salir de Devoto”, por ejemplo, canción con la que cierro el show siempre, o “Aha”. Son temas muy fuertes que hice usando todas las armonías de blues y los ritmos más funkies. Ese disco lo toqué muchísimo en vivo, me hizo hacer muchas giras.
¿Cómo ves que evolucionó tu carrera desde tus inicios en Alter Ego?
Pensando desde Alter Ego es increíble la evolución. En ese momento creo que hacía un solo tema mío. Después del primer disco yo creo que vino como una evolución muy grande como cantante, como instrumentista, como arregladora; empecé a aprender un montón de cosas. Te imaginás que en veinte años tuve infinidad de bandas, toqué con muchos músicos diferentes y grabé discos con diferentes productores.
Participaste en un show con una multitud de mujeres en Michigan. ¿Qué te dejó esa experiencia?
En Estados Unidos son muy exagerados. Si las chicas son feministas, son feministas a rajatabla. Ya es una exageración como el machismo. Fue interesante de todas maneras haber participado en ese escenario porque es uno de los más importantes de la escena independiente en Estados Unidos. Un poco me asustó el tema del feminismo a ultranza.
¿Sos una defensora de los derechos de la mujer?
Sí, absolutamente. Pero que ninguna mujer, después de un viaje de 24 horas, me ayudara a llevar mi maleta por una cuestión feminista, no me pareció bien.
¿Cómo ves la música nacional hoy?
La veo con buena salud porque están saliendo cosas buenas que me gustan, cosa que hace un tiempo no pasaba tanto. Hay grupos que eran nuevos hace unos años y ahora son clásicos como Ataque, por ejemplo, que ya es un clásico y es bueno que eso pase. Me gusta que aparezca, por ejemplo, el disco de Migue García y me haya enloquecido. Y por otro lado me gusta el viraje que tuvo el tango con el Proyecto de Gotan, que es mi banda preferida de tango.
¿Cómo es Celeste Carballo?
Eso es difícil. Soy muy mujer, demasiado. Básicamente me defino como una mujer a ultranza, así, total.
¿Tenés algún referente de la música nacional?
Siempre Charly, siempre Charly.
¿Qué recuerdo tenés de Pappo?
Con Pappo fuimos amiguísimos, casi familia. Era un tipo con mucho sentido del humor, un tipo muy directo, de pocas palabras pero muy directo. Un encantador, un galán.
¿Cómo fue la experiencia con Sandra Mihanovich?
Y, grabamos dos discos, giramos cuatro años. Tuvimos una excelente relación profesional y personal. Fue un ciclo de excelente desarrollo, pero que está cerrado.
Foto: Silvana Micheli