 |
"Cada disco para mí no son diez o doce canciones juntas; es una etapa de tu vida, un etapa de aprendizaje, una etapa de colores... Un disco es cuando un artista tiene la sinceridad, la valentía y la inconsciencia como para poner su vida en diez canciones juntas, y en la estética, en la realidad y en el mensaje del disco...". |
Así, casi como al pasar y dando por descontado la madera de la que está hecho un verdadero artista, Celeste Carballo nos visitó en Santa Fe y nos contó todo sin guardarse nada. Confiesa que "ya no se vuelve cada día más loca" y de su nuevo acercamiento al tango.
Se declara tremendamente autocrítica y nos cuenta de su crecimiento, su madurez y de todas su ganas de seguir generando proyectos. A propósito, nos dejó una advertencia: ¡Ojo que yo no aseguraría nada de aquí en adelante, eh!
- ¿Cómo anda esta etapa de tu vida?
- Va mejor que nunca, tocando muchísimo, aprendiendo canciones nuevas, grabando discos nuevos ... bueno "Tercer Infinito" que es mi último disco y preparando material nuevo y queriendo meterme; va ... ya metida directamente de cabeza -para qué vamos a disimular tanto- con el tango.
- ¿Decías que te va "bárbaro" pero..., cuándo te fue mal?
- No sé... la verdad es que todo depende de cuál es tu filosofía en la vida. Por ahí hay momentos en los que no tenés las cosas claras y ahí es cuando te va mal; te va mal porque vos no te das cuenta que te va bien. Capaz que estás en la cresta de la ola y te crees que te va mal... o es tu peor momento.
- ¿Y cuánto hace que no pasás por uno de esos momentos?
- Bueno, no sé... altibajos la vida siempre tiene, te das cuenta?. Pero en general tengo mucho aprendizaje de vida...tengo mucho capital ahí.
- ¿Cómo fue tu primer contacto con la guitarra?
- Y... tendría más o menos seis o siete años. Ya nos habíamos mudado al campo, nos mudamos cuando yo tenía cinco años, con mis padres, mi hermana "Lila" (que es un poco mayor que yo) y yo; los demás hermanos se habían quedado todos en Buenos Aires. Bueno...Lila estudiaba piano, antes de irnos al campo, y cuando nos mudamos no pudo seguir... entonces se le ocurrió pedirle a Eduardo; nuestro hermano mayor, que nos traiga una guitarra. Como Eduardo era mi padrino, digamos que me trajo "a mí" la guitarra. Pero yo tenía seis años... no sé, y mi hermana empezó a estudiar y comenzó a pasarme cosas a mí. Bueno..., ahí hacíamos las primeras canciones; tenía seis, siete ...ocho años.
- ¿Esa guitarra está en la familia todavía?
- Nooo...! era un cajón de manzanas que...ya fue...(risas)
- Te lo pregunto porque las madres siempre guardan esas cosas
- No,no, pero eso ya es demasiado...estábamos viviendo en el campo...qué sé yo; no sé qué habrá pasado con esa guitarra. Muy buena pregunta, nunca se me ocurrió pensar qué pasó con esa guitarra... ¡Ni idea... se habrá autodestruido! (risas...).
- ¿Cuándo te metes "un poco más" con la música?
- Cuando volvemos a vivir a Buenos Aires, que yo tenía diez años, otra vez con mis viejos, otra vez con mi hermana... Bueno, con una amiga del barrio que tocaba la guitarra; yo estaba en sexto grado del colegio y... ella me enseñó un par de canciones. Y estuve tocándolas como dos años a esas canciones.
- ¿Eran canciones folclóricas?
- No, eran unas canciones tipo... Una era "Blue Moon", con la famosa armonía "Do, La menor, Re menor, Sol 7ma., Do...
- La fácil... (risas)
- Esaaa... la típica (risas), esa fue la primera armonía que aprendí. Arriba de esa armonía compuse mis primeras canciones con la guitarra (que eran todos inventos... qué sé yo... cualquier cosa no) y tenía unos once años. Después me encontré con el "Negro Mariño", que era el profesor del barrio; de Devoto (mi barrio) y... fui su asistente. Yo, en realidad, quería ir a aprender guitarra, pero él me escuchó tocar y yo ¡tocaba bárbaro! , claro...porque hacía un año que tocaba Do-La menor-Re menor y Sol 7ma. ; o sea que eso lo tocaba espectacular... yo canchereaba...! (risas). Entonces el "Negro Mariño" me dijo: ¡vos vas a ser mi asistente, qué alumna ni alumna, vení a tocar conmigo!.
Y ahí fue cuando me compré yo mi primer guitarra, trabajando con él. Me dijo "tomá, ésta es tu guitarra...". Bueno, ahí le dábamos clases a todos los chiquitos del barrio y andaba el "Negro Mariño" por todo el barrio con una caterna de pibes atrás. Yo terminaba cuidando a todos los pibes y pasándole los acordes básicos; La mayor-Re mayor y Mi mayor. Bueno...esto era los días de semana y los fines de semana había peñas y cosas así... Y ... esta fue la época de séptimo grado, sí séptimo grado.
- ¿Cuál fue tu primer canción que llegó a la gente?
- Bueno, hay mucha gente. Porque primero... la gente es... cuál es la gente?. La gente de todo el país que escucha a través de la radio. Pero primero está "tu gente". Y la primer canción que le llegó "a mi gente" (mis compañeros del colegio secundario) se llamaba "Cruz del Sur", y era una canción en Sol mayor...(risas) que después nunca canté, ni grabé ni nada y casi que ni me la acuerdo. Esa fue mi primer canción y tal vez tenía algo que ver con "Querido Coronel Pringles" (por la armonía, no por la letra), bueno también estaba "Ruta 3 hacia el sur"... tal vez tenía que ver pero fue como diez años antes que la hice.
- ¿Podemos decir que hay muchos cambios en vos a través de las distintas etapas que van desde "Mi voz renacerá" hasta "Chocolate Inglés" y los trabajos nuevos?
- Si... ya te diría desde "Me vuelvo cada día más loca", desde el primer disco hasta ahora... (risas). Cada disco para mí no son diez o doce canciones juntas; es una etapa de tu vida, no, una etapa de aprendizaje, una etapa de colores. Por ejemplo, Picasso tiene su "etapa azul" y cada artista tiene una etapa mística. Y bueno, yo fui pasando por muchas etapas en mi vida y eso se ve reflejado en cada disco.
- ¿Costó mucho llegar a grabar al primer álbum allá por 1982?
- Y... fue todo el arranque, yo venía tocando desde el secundario, el primer grupo lo armé cuando estaba en quinto año; se llamaba "Alter-Ego" y tocábamos con Oscar Mangione (que es el autor del último blues), y Pedro Aznar tocaba la batería con nosotros. Todo eso fue cuando estaba terminando el quinto año y empezando el primer año de la facultad. Bueno, después... no me gustó ese show, porque alguien lo grabó y después me lo mostraron y cuando lo escuché me pareció ¡ho-rri-ble, espantoso!. Lo que pasa es soy "virginiana", muy autocrítica; soy tremenda, mi peor enemigo, no me cabe la menor duda. Entonces dije: ¡No, esto es un horrorrr..., yo no vuelvo a cantar nunca más!.
Yo estaba estudiando psicología en ese momento, entonces me metí de lleno en la facultad y trabajaba en una compañía de seguros y archivé la guitarra todo el año, no la vi nunca más. Hasta que un compañero de estudios, que iba a producir un show en ese momento (con el grupo "Alas"), me dijo: "como yo voy a ser el productor te contrato a vos para que cantes antes que la banda". Y todos mis compañeros de estudio decían "¡sí, sí, dale Celeste, dale cantá!", porque siempre cuando estábamos estudiando y llegaba el momento del café, de descansar un poco, había una guitarra ahí medio desvencijada y me ponían a cantar. Y bueno, primera había que afinarla, que era una gran tarea, porque era un cajón de manzana y después cantaba "El oso", "El último blues" (que ya estaba hecho), "Desconfío".
- El álbum "Mi voz renacerá" fue algo bastante distinto a tu primer trabajo
- Claro... porque ya tenía mi banda. Cuando yo hice el primer álbum no tenía banda, todos los músicos que tocaron en ese disco eran invitados; Alfredo Toht (en bajo), Lucio Masaira (en batería), Pappo, David Lebon. Eramos amigos y nos admirábamos mutuamente y nos encantaba tocar juntos.
Pero cuando hice el segundo disco yo ya tenía mi banda, que la había formado con Lucio Masaira, con Lito Epumer (ellos dos son mis sobrinos), con Twitty Gonzales, que debutó conmigo como tecladista (después tocó con Fito muchos años, también con Soda Stereo, ahora es productor independiente) y con Pool Dushe como bajista (que después también tocó con Fito).
Bueno, mi banda y yo éramos unos amantes del jazz, íbamos en las giras por todo el interior, en el micro, con el walkman escuchando jazz a full. Y entonces cuando grabamos el segundo disco tuvo ese color, no es un disco de rock, tiene mucho que ver con el jazz. Por ejemplo grabé un blues que se llama "Mahia" (que es de Oscar Mangione, sin embargo, el mismo autor del "Ultimo blues") pero es un blues "muy jazzero y el arreglo es muy jazzero". En este disco tocó Horacio Larumbe, un gran pianista de jazz. Y bueno, nada, como que "lo tiré muchísimo al jazz al disco".
- En el ‘85, con tu tercer placa "Celeste y la Generación" nos encontramos con otros cambios
- (Risas...) Cambiamos de película ahora (...más risas). Sí, bueno, "Celeste y la Generación" también, como te digo, un disco para mí no es juntar diez canciones e ir a un estudio; no, esooo....es muy fácil, eso lo hace cualquiera, eso no es un disco.... Un disco es cuando un artista tiene la sinceridad, la valentía y la inconsciencia como para poner su vida en diez canciones juntas, y en la estética, en la realidad y en el mensaje del disco. Bueno, eso fue lo que pasó (más claro "hechale agua") en "Celeste y la Generación" ; yo venía de unos años de un éxito tremendo y de una imagen mía que se había como consolidado entre la gente pero que yo no reconocía como mía. Me miraba en el espejo y veía la misma cara de la estúpida esa que estaba en todas las revistas y decía: "esa estúpida no soy yo, esa idiota no soy yo". Era una imagen, que sé yo, no entendía nada, como que hubo muchas idas y vueltas. En el medio un viaje a España, vi nuevas culturas, nuevas cosas, toqué un montón allá, estuve con unas bandas haciendo gira, toqué de telonera de Dylan y Santana en Barcelona. Nos hicimos amigos con Charly en esa gira, coincidimos en Ibiza, nos reencontramos ahí . Y...hubo como un corte tremendo, no solamente de pelo, no fue una imagen falsa y trastocada... fue un montón de valores que para mí cambiaron.
En realidad, en el medio hay otro disco que se llama "Por qué cantamos" y ahí fue cuando me corté el pelo y cuando dije "No, esto no lo quiero nunca más, no quiero repetir la misma canción toda la vida".
- ¿Cómo fue la experiencia con Sandra Mianovich?
- Bueno, vamos saltando de generación a una velocidad vertiginosa (...carcajadas). Mirá "Celeste y la generación" lo produjo Charly García con éxitos como "Sabemos que vuelvo pronto", con canciones inolvidables como "Buscábamos vida" que la hicimos con Roxana Curras (una coautora que aparece cada tanto en mis discos). Hicimos temas como los "Poetas de Latinoamérica" y es un disco que "suena hoy, o sea lo ponés y hoy suena". Todo eso fue una etapa muy fuerte que yo la viví a full. Presentamos "La Generación" en Obras, tocamos por cuanto boliche chiquito del interior se te ocurra. Yo empecé a ser productora independiente, porque me abrí de mi productora anterior y bueno, llegó un momento que el ciclo estaba para mí cumplido. Y... estamos mas cerca de volver a la canción en el momento en el que a mí me regalan un tecladito. Yo dije "hay qué lindo un tecladito, me voy a poner a jugar con el tecladito", y bueno, hice tres canciones; ya ahí "La Generación" no iba más, porque yo ya quería a cantar de nuevo. Un tiempo más tarde Sandra me empieza "a hostigar" (porque fue así; lo digo públicamente -risas-) con la idea de cantar juntas. Le habían ofrecido un espectáculo en Mar del Plata para la temporada y ella necesitaba hacerlo con otra cantante y me dijo que quería hacer el show conmigo. Y yo le dije "a mí me parece que es una demencia porque yo estoy en otra película ", pero bueno, una taurina gallo como ella consiguió lo que quería y cantamos juntas. El tercer personaje del grupo era Ludovica Squirru, el show se llamaba "Sandra, Celeste y yo" y el éxito fue tan grande en Mar del Plata que lo hicimos en Buenos Aires otros dos meses. Después Ludovica tenía un viaje pendiente a Nueva York y nos dejó solas. En ese momento dijimos bueno, tenemos que agregar canciones, seguir haciendo cosas porque ahora nos venían a contratar de todo el país. Ahí fue cuando apareció la idea de cantar "Te quiero" , la canción de Alberto Favero, con letra de Mario Benedetti. Bueno cantamos esa canción y a partir de ahí comienza la historia del disco, que fue disco de oro ni bien salió, de muchísimas giras por todos lados, de muchas bandas, de grabaciones de discos, viajes a Chile, Paraguay, Uruguay.
Toda esta etapa la viví a full, igual que "La Generación", o sea yo, las cosas las vivo porque "para qué estamos acá en este mundo"; para decir "¡hay si yo hubiera cantado tal cosa no!". No esa conjugación de verbo no me va.
- Y después viene Buenos Aires...
- Celeste en Buenos Aires, claro. Bueno, en realidad la compañía genera la separación del producto "Sandra y Celeste" y después no sabe qué hacer con Sandra y Celeste, como siempre no, ellos se creen que saben todo y después no saben nada. Lo digo siempre, no me lo voy a callar jamás; lo tengo clarísimo. Entonces no se animaban a que grabemos ninguna de las dos un disco entero, grabamos como "maxi", y ese fue el único maxi que grabé, aparte fue el último plástico, el último vinilo de disco, porque ya venía el CD a full. Grabé "Celeste en Buenos Aires" con esa canción que se llama "Tu amor es lila", que es un blues pero que termina como con un bandoneón. Fijate que ya desde esa época estaba como previendo el tango. Sin embargo "Tu amor es lila" no es un tango pero tiene un aire muy porteño, por el bandoneón también.
Después un poema de Alfonsina Storni, que yo musicalicé hace mucho tiempo, que se llama "Queja" y bueno, ese año tuve el permiso de Alejandro Storni, el hijo de Alfonsina, para registrarlo y entonces lo pude grabar. Porque esa es una canción viejísima de la época de "Me vuelvo cada día más loca" , la había hecho hace mucho. También tenía una canción de Pablo Milanés: "Yo no te pido" , que la hicimos con Twetty Gonzales y "La otra orilla" , una canción relinda que la hicimos con Rosana Curras. Bueno, este disco después salió como "bonus track" cuando grabé "Chocolate Inglés". Yo no quería dejar esos cuatro temas ahí tirados en un vinilo que iba a desaparecer como de hecho sucedió. Pero sin embargo, están esos temas en "Chocolate Inglés" y me alegro muchísimo.
- ¿Si te nombro el tema "Qué suerte que viniste", a quién se lo componés?
- Volvemos al primer disco ...(risas). Bueno, esta es una canción así como mágica, esas canciones que uno ni sabe quién las escribió. A mí me parece que las canciones ya vienen hechas, uno lo único que hace es transcribirlas en un papel y cantarlas, nada más. Pero eso fue como una conexión que tuve con mi viejo en un momento que sentí su presencia ; el murió en el año ‘69 y la canción la hice en el año ‘80.
- ¿Bueno, ahora podemos entrar al año ‘93 con "Chocolate Inglés"?
- Sí, salió en ese año. Mirá, mis discos maduran en el tiempo. Yo encuentro a la gente ahora que me dice: "¡uy, yo no conocía este disco tuyo "Chocolate Inglés!", y hay mucha gente que todavía no lo conoce. Ese es un disco muy fuerte porque hay muchas canciones, porque es el disco que yo hice en la época que yo seguía estudiando piano, después del regalo del tecladito y en el medio de las giras con Sandra. Todo el día "escalas, escalas, escalas", o sea seguí estudiando armonía y piano y haciendo demos en mi casa. Bueno, esos demos son como el origen...además de "Chocolate Inglés" , de canciones como "Todo empieza" que son como clásicos. Aparte ahí grabé "El día que me quieras" con Charly García, grabamos "El chino" con Andrés Calamaro, "Marcando el compás".
- Y después viene una placa en vivo...
- Ah sí, "En vivo en el Roxy". Eso fue después de "Chocolate Inglés" que me desvinculo de la compañía y bueno, empiezo a probar.... largo el piano, dije "ya está, listo" (risas).
- ¿Ahora con el tema del tango...el bandoneón no...?
- ¡Nooo...!, que toque otro, yo canto (carcajada). No, pero lo del piano era necesario porque yo no sabía nada de música, no sabía nada de armonía y el piano tiene toda la armonía ahí, bien clara delante tuyo. Entonces una vez que aprendí la nociones básicas pude volver a la guitarra más tranquila, más familiarizada y ahí me dediqué a estudiar la guitarra a full, todas las escalas de blues y empecé a tocar la viola "como violera de mi banda". O sea yo tenía una banda muy buena, tenía un violero espectacular y en un momento le dije: "Sergio, perdoname pero quiero seguir yo, tocando la guitarra sola; si estás vos yo no voy a tocar jamás". Aparte el pibe tocaba muy bien.
- ¿Y para segunda guitarra no daba?
- ¡Nooo..., ni ahí, iba a ir al psiquiátrico, pobre pibe, no, no.... ! Y aparte es como tirarse a la pileta y... tenés que nadar porque si no te ahogás. Ese espectáculo en realidad, que después se convirtió en un disco -y fue homenaje a Janis Joplin-, fue lo primero que hice como guitarrista de mi banda, sin tener segundo guitarrista, siendo yo la única guitarra de la banda. Y ensayamos bastante, como dos meses exclusivamente este material. Aparte estaba cantando en inglés porque había cantado con Peter Gabriel, unos meses antes, y yo venía estudiando inglés por los viajes a Alemania que estaba haciendo; allá todo el mundo hablaba inglés y yo alemán ... la verdad que no. Así que bueno, hicimos ese show y estaba grabado, yo no sabía que lo iban a grabar y... me gustó muchísimo; fue como mi primer experimento como producción independiente: "En vivo en el Roxy".
- ¿Qué tal esa primera noche que subiste única guitarrista de la banda?
- ¡Guauu...!, espectacular, espectacular porque yo tenía toda mi energía concentrada en la guitarra y, sin embargo, no me daba cuenta que me estaba cantando la vida. Y es lo que vuelvo a escuchar, o sea, yo escucho por ahí ese disco y vuelvo a escuchar la guitarra, y digo "uy, capaz que ahora no lo tocaría así eh, ya ahora lo tocaría de otra forma". Y nada, me doy cuenta que no estoy pensando en cómo canto, es como que mi atención se fue hacia la guitarra.
- Estos "temas homenajes", ¿los hacés en EE.UU. cuando tocás allá?
- Los hice una vez en esa época, por eso también edité el disco, porque estaba por ir a tocar a un festival muy grande en Michigan (al norte de EE.UU.) y quería llevar material discográfico. Entonces bueno, como que dic el okey para editar ese material, en parte porque me parecía que era un buen documental para acá, para que no quede como un caset mas guardado en mi mochila y aparte para llevarlo a EE.UU.. Y ahí canté un par de canciones, todas las demás eran canciones mías. Y estuvo muy bueno, porque después de una hora de cantar en castellano para un público americano en su totalidad, les dije: "bueno, ahora les voy a cantar un blues que no necesita ninguna explicación ni ninguna traducción" , y me puse a cantar "Mercedes Benz" acapella... y ¡Chauu...directamente fue espectacular!.
Yo tenía una manager portorriqueña que me venía cuidando porque yo tenía una gripe tremenda. En Argentina era invierno y yo había tocado en Rosario la semana anterior, habíamos hecho tres shows y nos tocaron los días más fríos del año. Me había agarrado una gripe que me estaba a punto de morir y ahí, al toque, "avión a EE.UU. con un verano, un calor, una humedad tremenda". Bueno, yo me estaba muriendo, faltaban diez minutos nada más...(risas). Y... cuando subí al escenario...claro, chauuu... cambió toda la película para mí. Entonces la portorriqueña, cuando bajé me dice: "pero oye mujer, tú te estabas muriendo, te estabas muriendo, de dónde has sacado esa fuerza".
- Bueno... entramos ya en la última placa...
- Así es... "Tercer Infinito". Esta placa se empieza a gestar en la época de "En vivo en Roxy". Te das cuenta que el disco próximo está conectado con el anterior...no.
- Entre tu primer álbum y el tercero había cambios evidentes, pero en tus últimas placas se nota una conexión entre ellas...
- Sí, es cierto.... Puede ser por el tema de la guitarra y del blues. Y porque tal vez no hay un corte fuerte...pero ¡ojo, que yo no aseguraría nada de aquí en adelante, ehh!. Por ejemplo se viene algún disco de tangos próximamente.
Pero volviendo a "Tercer Infinito", como te decía, empieza a nacer cuando yo estaba haciendo el show en el Roxy. Por eso en ese disco - "En vivo en el Roxy"- hay dos canciones que también están en "Tercer Infinito"; una es "El arbolito" -con su arreglo original que no tiene nada que ver con el que salió después- y "Arboles prohibidos", que lo habíamos ensayado el día anterior.
Bueno... esta placa se llevó bastante tiempo, no fue un disco hecho en dos días; fue hecho más bien en dos años porque me tomé todo el tiempo del mundo para hacerlo. Aparte porque fue una edición independiente ya así ... plenamente, con la colaboración de los músicos que grabaron en el disco como Federico Gil Solá -que tocó la batería y que además "me puso pilas" para empezar a grabar el disco poniendo su estudio, por ejemplo-, él y Pablo Guerra -el violero de "Los Caballeros de la Quema"-. Entre los tres generamos la idea.
Esto también viene conectado con un viaje que yo hice a Atlanta en el año ‘96. Estuve allá trabajando como cuatro meses en la música de una película, y ahí me conecté con bandas de toda la movida nueva independiente. Y me dic cuenta de cómo estaban trabajando, no, por eso trasladé ese sistema acá y me puse las pilas para grabar el disco en forma independiente. Así que bueno... tal vez por eso se llevó un poco más de tiempo este disco, y aparte porque lo empecé a componer y todo "en ruta, en las giras"; por ahí yo tenía un esquema de cómo eran las canciones pero no las tenía exactamente claras. Entonces las ensayábamos con la banda pero salíamos a tocar el fin de semana y después, cuando volvíamos a la sala a ensayar, ya veíamos qué cosas le faltaban, qué cosas teníamos que cambiar, qué cosas madurar... Así los temas, cuando llegaron al estudio, estaban en un buen momento, sin embargo no estaban en su mejor momento; yo creo que ahora están en su mejor momento los temas de "Tercer Infinito".
- Entonces, habrás consumido muchas horas de grabación... (risas).
- No, consumí pocas horas, las normales para grabarlo, pero los temas están en su mejor momento ahora, tienen más madurez... no sé; siguen creciendo, es un disco que también va a madurar, y va a madurar muchísimo en el gusto de la gente, hay gente que por ahí va a tardar años en encontrarse con ese disco ...Y eso me encanta a mí, me encanta que los discos tengan un tiempo de llegar a la gente, que no sean una cosa impuesta.
- Si hoy te piden una carta de presentación y te dicen: "tenés que acompañarla con par un canciones", cuáles elegirías...para Japón, por ejemplo...(risas).
- ¡Fui a Japón a cantar! (carcajadas). Y... bueno, lo que últimamente estoy enviando para Japón, para Italia, para E.E.U.U., para México ... es "Tercer Infinito", o sea que me remito a lo último que hago porque me parece que es lo que más tiene conexión conmigo en este momento.
- Y lo de "tango" que se viene...
- ¡Es tremendo! (risas). Esooo....es porque tengo amigos que se dedican al Tango y después me llaman a mí para cantar con ellos. Por ejemplo Dani Melingo, que me invitó a cantar un tango, el año pasado, en su show... y fue alucinante porque yo no podía creer lo que me producía cantar con un bandoneón - yo nunca había cantado con un bandoneón-, una guitarra criolla -sin ningún tipo de micrófono ni nada- y un contrabajo, nada más; esos tres instrumentos y la voz. Fue disfrute, placer total. Y bueno, después de ese show dije "hagamos otro show y saco un par de temas mas" (risas), y ahí canté un par de tangos mas, y canto los tangos que cantaban mis hermanos, o sea la conexión del tango me viene por la generación de mis hermanos.
- ¿Cuáles?
- Y..., por ejemplo, "Aqua Forte" - que fue uno de los primeros tangos sociales-, "El bulín de la calle Ayacucho" -que era el tango que cantaba mi hermano Eduardo siempre-, y después... otras cosas como "Fuimos" -un tango que tiene una melodía increíble-. Me gusta mucho respetar las melodías de los tangos y los ritmos, no me gusta hacer un tango "abolerado" por ejemplo; no lo haría jamás.
Y bueno, este año me invitaron en Moroco, en Buenos Aires, a hacer un show acústico y dije "hagamos el show de tango", así, directamente. Y saqué como diez tangos y lo invité a Dani Melingo, le devolví la invitación y fue espectacular. Estuvimos como tres días encontrándonos entre ensayos y prensa y el show. Y al día siguiente me invitó a cantar con él en su show. Bueno, resulta que yo me quedé con el tango dando vueltas en la cabeza y en una semana escribí diez tangos. Ahora estoy en una etapa de composición a full, y yo creo que algún tango -de esos buenos- me va a salir y ... tengo ganas de grabar un disco de tangos.
- Celeste quiero agradecerte este rato que nos diste para contarnos parte de tu historia y también de todo lo nuevo.
- No, estuvo buenísimo. Aparte nunca pensé que lo iba a poder resumir así ... tanto... (risas).
- Ya te invitaremos otras veces y espero tenerte muy prontito aquí por Santa Fé nuevamente.
- ¡Bueno, buenísimo!. Será un placer.
|