Una silenciosa revolución en Internet
MIAMI - No habían pasado más que unos minutos de finalizado el primer debate entre George W. Bush y John Kerry, cuando miles de mensajes comenzaron a circular vertiginosamente por Internet. Anticipándose a los diarios del día siguiente y aún antes de que los comentaristas profesionales terminasen de disecar lo que todo el mundo había visto por televisión, estos anónimos escribas, armados de computadoras portátiles, escondidos detrás de sobrenombres como "Ladykiller" o "Sandokan", aireaban su indignación o regocijo en opiniones libres de toda censura, que en muchos casos encontraban más lectores que las de más de un prestigioso columnista.
Si la primera Guerra del Golfo convirtió a la CNN en el líder noticioso mundial, por encima de la prensa convencional, la campaña de 2004 marca el advenimiento de una revolución mediática extraordinaria conocida como "bloggers". La palabra proviene de la conjunción de "web log" o "libretas de la red", sitios personales que cualquiera puede abrir en el ciberespacio y llenarlos de datos, poemas, chistes y fotos familiares.
Un estudio del Pew Internet & American Life Project estima que 53 millones de adultos en Estados Unidos tienen sitios personales en la Red. Pero en los últimos dos años, muchos de estos sitios se han convertido en una prensa alternativa que combinan opiniones desinhibidas propias y ajenas con noticias levantadas de los diarios y conexiones con otros sitios, que rivalizan con los medios tradicionales y afectan su cobertura.
El ejemplo más reciente ocurrió a propósito de un memorando que, presuntamente, demostraba que Bush había recibido un tratamiento preferencial durante su servicio en la Guardia Nacional, en los años 70. El texto había sido difundido en exclusiva por Dan Rather, durante una emisión del programa "60 minutos", de CBS. Rather puso el memorando en pantalla para certificar la veracidad de la información.
Pero un par de horas después, un individuo con el seudónimo "Buckhead" depositó un mensaje en un blog donde afirmaba que la tipografía utilizada en el memorando no existía en las máquinas de escribir que los militares utilizaban en la década del 70.
A los pocos minutos, el mensaje fue reproducido en un blog llamado Powerlineblog.com, el que, a su vez, se vio inundado de mensajes de gente que denunciaba el documento como falso. Las objeciones se volvieron tan sustanciales que Rather debió salir a disculparse por difundir un documento de dudosa veracidad.
Una prueba de la influencia que los bloggers están teniendo, es que, por primera vez desde la aparición de este fenómeno, tanto la Convención Nacional Demócrata como la republicana asignaron pases de prensa a un grupo selecto de bloggers. Al mismo tiempo, ambos partidos han creado sus propios blogs que funcionan al margen de sus sitios oficiales.
Los periodistas no consideran a los bloggers como colegas, pero la mayoría admite que se ha hecho al hábito de consultar algunos de los blogs más conocidos. Los propios bloggers piensan que se trata de un ejercicio de libre expresión. Pero no hay que engañarse respecto al significado de esta horda de extraños de pelo largo que usan sus laptops como si se tratara de una extensión de sus manos. Desde la informalidad hasta el desparpajo de sus opiniones, los bloggers están transformando al periodismo.
Esto no es una moda, es una tendencia tan llena de posibilidades como de riesgos. Por un lado, los bloggers representan la más absoluta democratización de los medios de prensa; por otra, están creando una realidad paralela e inverificable, donde la frontera entre la verdad y el rumor, entre la información y la desinformación, se desdibuja hasta esfumarse.
por Mario Diament
|